jueves, 11 de agosto de 2011

Identidad sexual forzada


El Nuevo Dia.com
Daniel Fernández Torres, obispo de Arecibo, pidió cambiar el lenguaje que
establece promover el respeto a la diversidad sexual y al derecho de tener
una concepción propia de expresión de la identidad sexual.
“¿Significa, por ejemplo, que un varón puede ...
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IAS 2011: Las mujeres que siguen una TARV estable muestran una elevada concentración de fármacos en su tracto genital


También presentan una menor concentración de carga viral, lo que supone una prueba más de que el tratamiento reduce el riesgo de transmisión sexual
Miguel Vázquez - 11/08/2011
Se ha comprobado que las secreciones genitales de las mujeres con VIH que siguen una terapia antirretroviral (TARV) contienen unas elevadas concentraciones de fármacos y una baja cantidad de virus con capacidad de infección, según se extrae de los resultados de un importante estudio realizado por un equipo de investigadores del Centro Emory para la Investigación del Sida en Atlanta (EE UU). Estos datos fueron presentados por la doctora Anandi Sheth en el transcurso de la VI Conferencia Internacional sobre Patogénesis, Tratamiento y Prevención del VIH de la IAS, celebrada recientemente en Roma (Italia).
Se sabe que el hecho de que las mujeres presenten unas mayores concentraciones de carga viral en las secreciones genitales está vinculado con un mayor riesgo de que se produzca la transmisión el virus a sus parejas sexuales. A pesar de que existen pruebas de que el uso de los fármacos antirretrovirales permite suprimir la carga viral de VIH en sangre y de que algunos de dichos medicamentos son capaces de penetrar en el tracto reproductor femenino, hay otros estudios que evidencian que el virus puede persistir en las secreciones genitales, con unos niveles que variarían en función del ciclo menstrual.
El elevado interés que ha surgido en torno a las estrategias preventivas basadas en antirretrovirales (microbicidas de aplicación vaginal, profilaxis preexposición [PPrE] o tratamiento para evitar la transmisión) justifica la necesidad de investigar el efecto de estos medicamentos sobre el tracto genital femenino. También resulta importante determinar qué enfoque resulta más eficaz a la hora de hacer llegar los fármacos a los tejidos más vulnerables al VIH o donde se produce la secreción del virus.
Se sabe que algunos fármacos antirretrovirales penetran mejor que otros en el tracto genital femenino. Así, se considera que lamivudina, emtricitabina, zidovudina, etravirina, indinavir, darunavir, maraviroc y raltegravir pueden alcanzar unas concentraciones más elevadas en dicha zona que en sangre. Por su parte, tenofovir y nevirapina alcanzarían unas concentraciones similares en sangre y el tracto genital femenino.
El equipo de investigadores de la universidad de Emory decidió determinar las concentraciones de fármacos en el tracto genital femenino, así como el nivel de secreción de VIH, a lo largo de un ciclo menstrual en un grupo de mujeres que tomaban un régimen antirretroviral estándar: atazanavir (Reyataz®) potenciado con ritonavir (Norvir®), junto con
emtricitabina y tenofovir (Truvada®).
En el estudio participaron 20 mujeres y se tomaron seis muestras emparejadas de sangre y de líquido del tracto genital: Dos durante la fase folicular (tras la menstruación, pero antes de la ovulación) y cuatro durante la fase luteal (desde el primer día de ovulación hasta el resto del ciclo menstrual).
La edad media de las mujeres fue de 36 años y aproximadamente el 95% eran de etnia negra. Las voluntarias habían vivido con VIH durante una media de nueve años. La mayor parte había recibido algún tipo de terapia antirretroviral durante 90 meses y había permanecido en el régimen anti-VIH del estudio durante un promedio de 14 meses.
Por lo general, las concentraciones de VIH –tanto de virus libre (ARN) como del ligado a células (ADN)– fueron menores en las secreciones vaginales que en las muestras de sangre, aunque los ensayos empleados en las pruebas definieron el término “indetectable” de forma diferente: Menos de 50 copias/mL en sangre y menos de 500 copias/mL en las secreciones genitales. No obstante, hay que aclarar que, incluso cuando la carga viral se consideró indetectable, los ensayos empleados aún fueron capaces de detectar la presencia de virus.
Se detectó la presencia de ADN del VIH en todas las muestras de sangre, lo que indica que el virus seguía presente en algunas de las células de las mujeres a pesar del tratamiento antirretroviral. Por su parte, se comprobó la existencia de ARN viral en 69 de las 120 muestras, procedentes del 80% de las mujeres (16 de las 20 participantes). No obstante, al aplicar el criterio de considerar indetectables las concentraciones inferiores a 50 copias/mL, sólo 11 de las 120 muestras se calificaron de detectables y el 60% de las pacientes nunca mostró valores detectables.
Se detectó ARN del VIH en el 70% de las muestras sanguíneas proporcionadas en la primera y segunda visita (es decir, durante la fase folicular, cuando la mujer alcanza su pico de fertilidad). Este porcentaje disminuyó a un 50% en las visitas posteriores, durante la fase luteal, cuando la fertilidad desciende lentamente.
La probabilidad de detectar cualquier nivel de ARN viral en sangre varió a lo largo del mes. Así, se observó una mayor tendencia a que existiera un nivel detectable durante la fase folicular (cuando la mujer alcanza su pico de fertilidad). Fue menos probable detectar ARN del VIH durante la fase luteal, cuando la fertilidad desciende lentamente.
En cuanto al ARN del VIH en el tracto genital, se comprobó que fue más probable detectarlo inmediatamente después de la menstruación y al principio de la fase luteal. Sin embargo, la variabilidad de los niveles detectables de VIH en las secreciones genitales no fue estadísticamente significativa, lo que significa que esta diferencia podría haberse debido a la simple casualidad.
Los factores que se observó que podrían estar relacionados con la presencia de VIH en el tracto genital fueron la presencia de glóbulos blancos y sangre en las secreciones genitales.
Es interesante señalar que todos fármacos activos empleados en el régimen alcanzaron unas concentraciones más elevadas en el tracto genital femenino que en la sangre. Además, los niveles de fármacos fueron constantemente superiores a lo largo del ciclo menstrual de las 20 mujeres.
En su conclusión, la investigadora principal del estudio señaló que el tratamiento consiguió una adecuada penetración de todos los fármacos en el tracto genital durante el ciclo menstrual. Aunque los niveles de emtricitabina y tenofovir son similares a los ya registrados con anterioridad, los niveles más elevados de atazanavir constituyen una agradable sorpresa.
El equipo de investigadores reiteró que, en presencia de terapia antirretroviral, no se pudo de observar niveles detectables de ARN del VIH en el tracto genital femenino.
A pesar de considerar que se trata de una noticia alentadora, los autores advierten que sí se ha detectado una concentración de bajo nivel de ARN del virus en el tracto genital lo que, junto con la existencia de ADN del VIH, sugiere que existe una replicación viral en la zona y que el tratamiento reduce, aunque quizá no elimina por completo, el riesgo de transmisión sexual.
Fuente: Aidsmed / Elaboración propia
Referencia: Sheth A, Evans-Strickfaden T, Martin A, et al. Genital secretions of HIV- infected women on effective antiretroviral therapy contain high drug concentrations and low amounts of cell-free virus. 6th IAS Conference on HIV Pathogenesis, Treatment and Prevention. July 17-20, 2011. Rome. Abstract MOAC0204.

martes, 9 de agosto de 2011

Alerta Acnur sobre el sida con conferencias y manuales



ONUSIDA VENEZUELA | 09/08/2011 at 11:00 | Categorías: General | URL: http://wp.me/p1a05m-4P

San Antonio.- El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), la Corporación de Salud del estado Táchira (Corposalud) y la Fundación Sida-región Táchira (Fundasidarta), organizaron el lanzamiento de un manual para el abordaje del VIH y sida en poblaciones con necesidad de protección internacional.
La publicación lleva por nombre "Notas sobre VIH/SIDA y la protección de los refugiados, desplazados internos y otras personas de la competencia del Acnur", y es una iniciativa impulsada desde la Oficina del Acnur para las Américas en Panamá.
La presentación se realizó en las instalaciones de La Casa del Profesor de la Unet e incluyó charlas sobre el VIH-sida, las formas de trasmisión del virus, la discriminación y estigmatización de las personas infectadas. Igualmente se difundió información de otros proyectos llevados a cabo por Acnur para apoyar a la población vulnerable, con el propósito de despertar el interés y la conciencia en la sociedad y los gobiernos tachirenses en el tema.
Los destinatarios de la publicación tendrán en sus manos una valiosa herramienta que contiene 10 aspectos clave sobre el VIH/sida y la protección de los refugiados, a saber: la no discriminación; el acceso a la asistencia médica; acceso a los procedimientos de asilo y protección contra la expulsión y devolución; protección contra la detención arbitraria; respeto a la confidencialidad; acceso a información sobre el VIH; asesoramiento y pruebas voluntarias; no sumisión a las pruebas obligatorias; acceso a soluciones duraderas; necesidades de protección para mujeres, niñas y niños; así como también el acceso a información sobre VIH y la educación.
La presentación del manual coincidió con la fecha conmemorativa del 60º aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, documento fundacional para la protección de aquellos que huyen de la persecución y el conflicto. Sobre este instrumento se despliega el esfuerzo histórico y global del Acnur por defender los Derechos Humanos de 22.5 millones de personas en la actualidad.
La población destinataria de este esfuerzo humanitario serán los refugiados y las personas con necesidad de protección internacional ubicados en la zona fronteriza.

No habrá aborto

Diario Línea Capital
"Ellos andaban por San Ignacio ya los tres meses de embarazo vinieron a
quedarse aquí, yo no pude negarme porque sus familias conocían la
situación", comentó a una emisora local. La precoz mamá tiene once
hermanos y vivía en pareja con un chico que ...
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IAS 2011: Los trasplantes hepáticos y renales continúan siendo una opción segura para personas con VIH



 Algunos factores de riesgo podrían condicionar los resultados a largo plazo de esta intervención

 Juanse Hernández - 09/08/2011

La supervivencia de los pacientes con VIH que se someten a un trasplante de riñón es excelente. Ésta es la conclusión a la que ha llegado un estudio estadounidense cuyos resultados se dieron a conocer en el transcurso de la VI Conferencia Internacional sobre Patogénesis, Tratamiento y Prevención del VIH de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, en sus siglas en inglés), celebrada recientemente en Roma.

Los autores del estudio también hallaron una evidente ventaja en términos de supervivencia entre las personas que se sometieron a un trasplante de hígado. No obstante, reconocen que ciertos factores de riesgo anteriores a la intervención (como por ejemplo la coinfección por el virus de la hepatitis C [VHC], un bajo índice de masa corporal y una baja puntuación en la escala MELD [siglas en inglés de modelo de enfermedad hepática terminal, una herramienta que permite calcular y clasificar la gravedad de los candidatos a trasplante de hígado en lista de espera], podrían afectar de forma negativa a la supervivencia e incrementar el riesgo de complicaciones graves tras el trasplante.

En los inicios de la epidemia de la infección por VIH, la mayoría de los médicos consideraban que las personas seropositivas eran malas candidatas a trasplantes, debido a la inmunosupresión y a su limitada esperanza de vida. Esta tendencia cambió con la llegada de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), gracias a la cual hoy en día se realizan un número creciente de trasplantes a la población que vive con VIH.

Con todo, y a pesar de que la infección por VIH hoy día no es una contraindicación para el trasplante, la experiencia clínica en este ámbito sigue siendo desigual entre unos países y otros. Según los investigadores de la Universidad de California en San Francisco (EE UU), la experiencia limitada en el campo de los trasplantes renales y hepáticos desde la introducción de la TARGA ha sido esperanzadora. No obstante,  todavía no han sido definidos los criterios de selección óptimos –que permitirían determinar qué pacientes con VIH serían los mejores candidatos a trasplante– y los factores pronóstico de resultado de la intervención.

Con el fin de arrojar algo más de luz sobre este asunto y entender mejor las consecuencias de la praxis actual y los riesgos que entrañan los trasplantes de órganos sólidos en personas con VIH, los investigadores de la Universidad de California examinaron los archivos médicos relativos a 125 trasplantes de riñón y 150 trasplantes de hígado realizados en pacientes seropositivos. Los expertos evaluaron tanto las tasas como los factores pronóstico de supervivencia; el riesgo de desarrollar infecciones oportunistas definidoras de sida y cáncer; y otras infecciones graves que requiriesen hospitalización.

A los pacientes que se sometieron a un trasplante de riñón, se les realizó un seguimiento durante un promedio de 2,3 años; en el caso de las personas que recibieron un hígado, dicho seguimiento medio fue de 2,7 años.

Los resultados muestran que la supervivencia de las personas que recibieron un trasplante de riñón fue de un 95% un año después de la intervención y de un 91%, a los tres años. En el caso de los pacientes que se sometieron a un trasplante hepático, la tasa de supervivencia fue de un 80% al año y de un 67% a los tres años.

Los investigadores hallaron que los factores asociados con mortalidad entre las personas con VIH que recibieron un trasplante de riñón fueron la coinfección por VHC (cociente de riesgo [CR]: 3,17; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,10-9,09; p=0,03) y, en menor medida, edad avanzada (CR: 1,06; IC95%: 1,01-1,11; p=0,03). El uso de timoglobulina (un medicamento empleado para evitar el rechazo del trasplante renal) también pareció ser un factor asociado con mortalidad, sin embargo, el hallazgo no fue estadísticamente significativo (CR: 2,63; IC95%: 0,94-7,31; p=0,06).

Por lo que respecta a las personas trasplantadas de hígado, se observó que los factores asociados con un incremento del riesgo de muerte durante el período de seguimiento fueron principalmente haber recibido un trasplante dual (hígado y riñón; CR: 4.86; IC95%: 1,10-9,09; p=0,03), un índice de masa corporal por debajo de 21 antes de la intervención (CR: 2,74; IC95%: 1,25-5,98; p=0,01); y edad del donante superior a 40 años (CR: 2,23; IC95%: 1,07-4,64; p=0,03). De forma menos clara, otros factores que también se asociaron con mortalidad fueron coinfección por VHC (CR: 2,47; IC95%: 0,95-6,44; p=0,06) y carga viral del VIH detectable antes del trasplante (CR: 2,07; IC95%: 0,89-4,81; p=0,09).

El beneficio más evidente en términos de supervivencia tras el trasplante se observó en aquellos pacientes con una puntuación igual o superior a 15 en la escala MELD (lo que se interpreta como enfermedad hepática terminal muy avanzada) [CR: 0,09; IC95%: 0,05-0,16; p<0,000]. En personas trasplantadas con una puntuación por debajo de 15 (lo que indicaría enfermedad hepática terminal menos avanzada), no se observaron tasas de supervivencia mejores que las de los pacientes que estaban todavía en la lista de espera de trasplante.   

Aunque se documentaron infecciones oportunistas definidoras de sida, antes y después de la intervención, los investigadores señalan que no se hallaron episodios recurrentes entre los 50 pacientes con una historia previa de infecciones oportunistas, a pesar del uso de fármacos inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano. Además, tampoco se hallaron diferencias en la supervivencia asociadas a un historia previa de infecciones oportunistas.

Por otro lado, también se produjeron diversas infecciones graves que afectaron a 77 trasplantadas de riñón (51%) y 70 trasplantados de hígado (56%). Las infecciones (que pudieron ser de origen viral, bacteriano o protozoario) o bien requirieron la hospitalización del paciente o bien ocurrieron durante el periodo de ingreso hospitalario tras la intervención.

Los factores asociados con dichas infecciones graves fueron, entre los trasplantados de riñón, la coinfección por VHC (CR: 2,27; IC95%: 1,33-3,87; p=0,003), el uso de timoglobulina (CR: 2,10; IC95%: 1,25-3,53; p=0,01); y el recuento CD4 nadir (CR: 0,93; IC95%: 0,87-1,00; p=0,048). Entre los receptores de hígado, los factores asociados con el riesgo de infecciones graves tras el trasplante fueron coinfección por VHC (CR: 2,34; IC95%: 1,13-4,83; p=0,02), tiempo mantenido con un recuento bajo de CD4 (CR: 0,88; IC95%: 0,80-0,98; p=0,02); y raza caucásica (CR: 0,49; IC95%: 0,28-0,85; p=0,01).

Sobre la base de estos resultados, los investigadores concluyen: “La supervivencia tras un trasplante de riñón es excelente, y el trasplante hepático confiere supervivencia a personas con una puntuación elevada en la escala MELD. Por ello, la enfermedad por VIH no debería ser considerada una contraindicación para los trasplantes renales o hepáticos”.  Entre los factores previos al trasplante que deberían tenerse en consideración en personas con VIH, señalan que el índice de masa corporal, la coinfección por VHC y la necesidad de un trasplante dual  podrían influenciar las recomendaciones sobre los criterios de selección de los candidatos a trasplante de hígado.

A conclusiones similares han llegado otros estudios que ha analizado también las tasas y los factores pronóstico de supervivencia tras un trasplante hepático. Por ejemplo, este es el caso de la cohorte española de pacientes coinfectados por VIH y VHC que han recibido un trasplante de hígado (véase La Noticia del Día 13/02/09). Los resultados de esta cohorte muestran que el trasplante hepático es una intervención segura y eficaz a corto plazo (1 año). Sin embargo, la supervivencia del injerto y del paciente a los cinco años es más baja que la observada en personas infectadas sólo por VHC. Los investigadores españoles sugieren, de forma similar a sus colegas estadounidenses,  que una mejor selección de recipientes y donantes, así como también el uso futuro de tratamientos más eficaces frente al VHC, podrían mejorar los resultados a largo plazo de esta intervención en personas con VIH.

Fuente: Aidsmeds / Elaboración propia.
 Referencia: Beatty G, Barin B, Fox L et. HIV-related predictors and outcomes in 275 liver and/or kidney transplant recipients. 6th IAS Conference on HIV Pathogenesis, Treatment and Prevention. July 17-20, 2011. Rome. Abstract MOAB01.

Obispo reclama otro currículo


Primera Hora
El tema de la educación sexual de nuestra juventud no lo vamos a resolver
con tabúes”, expuso la también directora ejecutiva de Matria. En la
Carta Circular se menciona el respeto a la diversidad sexual y los derechos
de las personas a tener su propia ...
<http://www.primerahora.com/obisporeclamaotrocurriculo-533603.html>
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Algunos biomarcadores podrían predecir la progresión clínica de personas coinfectadas tras el inicio de TARGA


 Su correcta interpretación podría favorecer un tratamiento individualizado

 Francesc Martínez - 08/08/2011

Un equipo de investigadores del ensayo FIRST, un estudio dirigido a analizar las consecuencias del inicio de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), ha concluido que unos niveles elevados de biomarcadores de inflamación, fibrosis y coagulación antes del inicio del tratamiento antirretroviral, en pacientes coinfectados por VIH y hepatitis virales, incrementan el riesgo de muerte después del comienzo de dicha terapia.

Los resultados del presente análisis, presentados en la VI Conferencia sobre Patogénesis, Tratamiento y Prevención del VIH de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, en sus siglas en inglés), celebrada el mes pasado en Roma (Italia), ponen de manifiesto la necesidad de un seguimiento más estrecho de las personas coinfectadas con altos niveles de estos biomarcadores para prevenir posibles complicaciones.

A pesar de que la coinfección por VIH y el virus de la hepatitis B o C (VHB y VHC, respectivamente) es un fenómeno relativamente frecuente, poco se conoce de los factores de predicción de reactivación de la enfermedad hepática y/o de la mortalidad tras el inicio de la TARGA. Dado que, en anteriores estudios, determinados biomarcadores mostraron cierta capacidad predictiva, los autores del análisis evaluaron, en muestras anteriores al inicio del tratamiento, tres tipos diferentes: marcadores de inflamación (proteína C reactiva, citoquinas y quimiocinas pro y antiinflamatorias), un marcador de coagulación (dímero D) y un marcador de fibrosis (ácido hialurónico).

El objetivo principal fue detectar si estos biomarcadores podían predecir una reactivación de la enfermedad hepática en el período comprendido dentro de los cuatro meses posteriores al inicio de la TARGA o la muerte entre un mes y cuatro años después de iniciar el tratamiento. Los investigadores definieron reactivación de la enfermedad hepática como incrementos de la concentración sanguínea de la enzima hepática alanina aminotransferasa (ALT) hasta alcanzar niveles superiores a 100 UI/mL en el primer o cuarto mes y que dichos incrementos supusieran unos niveles de ALT superiores en más de 50 UI/mL a los observados al inicio de tratamiento.

El subestudio incluyó a 333 participantes del estudio FIRST con una mediana de la edad de 41 años. El 58,3% eran de etnia negra, el 48,9% usuarios de drogas inyectables, el 43,2% habían tenido –como mínimo- un episodio de sida y el 17,4% de los participantes eran mujeres.

Antes de iniciar el tratamiento la mediana de los niveles de CD4 era de 150 copias/mm3, la de la carga viral de unas 125.000 copias/mL, la de los niveles de ALT de 46 UI/mL y la de los de triglicéridos de 127 mg/dL.

Un total de 70 participantes tenían coinfección por VIH y VHB, 253 coinfección por VIH y VHC y 10 personas tenían VIH, VHB y VHC. Cincuenta y tres personas (15,9%) experimentaron reactivación de la enfermedad hepática (22 en el primer mes, 38 al cuarto y 7 en ambos momentos).

La reactivación afectó al 12,3% de las personas coinfectadas por VIH y VHC, al 24,3% de aquellas con VIH y VHB y al 50% de aquellas con los tres virus.

Un primer análisis multivariable general halló que niveles de ácido hialurónico pretratamiento superiores a 49 ng/mL (cociente de probabilidades ajustado [CPA]: 2,01; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1,00-4,00; p= 0,05) y niveles elevados de interleuquina-13 (IL-13) (CRA: 1.66; IC95%: 1,08-2,56; p= 0,02) o de interleuquina-10 (IL-10) (CRA: 1,71; IC95%: 1,25-2,33; p <0,001) constituían biomarcadores independientes de reactivación de la enfermedad hepática.

En un segundo análisis multivariable se hallaron cuatro biomarcadores cuyos niveles pretratamiento elevados incrementaban el riesgo de muerte: interleuquina-8 (IL-8) (CRA: 1,69; IC95%: 1,12-2,55; p= 0,01), interleuquina-6 (CRA: 2,15; IC95%: 1,43-3,24; p <0,001), factor de necrosis tumoral-α (TNF-α) (CRA: 1,45; IC95%:1,05-1,99; p= 0,02) y dímero D (CRA: 1,57; IC95%: 1,03-2,39; p= 0,04).

En personas con coinfección por VIH y VHB se hallaron un total de 6 biomarcadores que predijeron mayor riesgo de muerte: IL-6, IL-8, dímero D y las quimiocinas IP-10, ITAC y MIG. En el caso de coinfectados por VIH y VHC, los biomarcadores cuyos niveles elevados incrementaban el riesgo de muerte fueron IL-6, IL-8, ácido hialurónico y TNF-α.

Los resultados del presente estudio deberían servir para el correcto seguimiento de las personas coinfectadas, ya que permitiría detectar factores de riesgo de forma precoz y establecer medidas preventivas individualizadas para evitar reactivación de la enfermedad hepática e incluso reducir el riesgo de muerte.

Fuente: NATAP.
 Referencia: Andrade B, Huppler Hullsieak K, Boulware D, et al. Biomarkers of inflammation, coagulation and liver fibrosis are associated with hepatic flares and death in HIV hepatitis co-infected persons. 6th IAS Conference on HIV Pathogenesis, Treatment and Prevention. July 17-20, 2011. Rome. Abstract WELBX01.

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