miércoles, 25 de febrero de 2015

CROI 2015: La profilaxis preexposición podría impedir el 86% de las infecciones por VIH

La toma de un comprimido diario de Truvada® (tenofovir/emtricitabina) disminuiría drásticamente el riesgo de transmisión del virus entre hombres que practican sexo con otros hombres
Jesús Damieta - 25/02/2015
Logo CROI 2015Según los últimos datos del estudio británico PROUD, la efectividad de la combinación de tenofovir/emtricitabina (Truvada®) utilizada como profilaxis preexposición (PPrE) frente al VIH en hombres que practican sexo con otros hombres (HSH) sería del 86%. Los resultados del estudio se presentaron en el curso de la XXII edición de la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI), que se celebra estos días en Seattle (EE UU).
Los niveles de efectividad alcanzados resultaron muy superiores a los esperados incluso por el propio equipo de investigación, que creía que sería necesario realizar un estudio de mayor tamaño para probar de forma significativa la alta eficacia de la PPrE. El motivo que ha hecho posibles estos resultados ha sido que la incidencia de infecciones por VIH fue muy superior a la esperada, lo que ha puesto de manifiesto que el riesgo de infección entre los HSH en Inglaterra es muy alto, y que el beneficio de utilizar estas medidas preventivas podría ser superior al estimado inicialmente.
El estudio PROUD contó con la participación de 545 HSH y mujeres transexuales que acudían a clínicas inglesas de salud sexual. La orientación del estudio se dirigió a averiguar si el uso de la PPrE afectaría al grado de utilización de preservativos y si aumentaría el número de infecciones de transmisión sexual (ITS), de cara a comprobar la posible existencia de una compensación del riesgo en los comportamientos sexuales, no observada en estudios anteriores, a consecuencia del uso de la PPrE, (véase La Noticia del Día 13/01/2014). También pretendía probar el funcionamiento de la PPrE en un entorno real.
Como el diseño del experimento hacía necesario que los participantes supieran si estaban tomando PPrE, no fue posible establecer un grupo control. En su lugar, se dividió a los participantes en dos grupos, de modo que a los participantes del primero se les facilitó la combinación de tenofovir/emtricitabina desde un primer momento, y a los integrantes del segundo grupo se les facilitaría un año más tarde. A todos los participantes se les suministraron preservativos, orientación para prácticas sexuales más seguras y control de ITS. Los primeros participantes comenzaron en noviembre de 2012, y la inscripción terminó en junio de 2014.
En octubre de 2014 el Comité Independiente de Seguimiento de Datos y Seguridad del estudio constató que la diferencia de las tasas de infección entre los dos grupos habían superado el umbral acordado al comienzo del mismo, y que el beneficio de utilizar la PPrE era tan grande que no resultaría ético privar a una parte de los participantes del mismo. Por ello, se decidió terminar con la fase de distribución aleatoria y ofrecer PPrE a todos los participantes (véase La Noticia del Día 22/10/2014).
El grado de retención del estudio fue muy alto, especialmente en el grupo que inició la PPrE de forma inmediata, produciéndose únicamente siete abandonos en este grupo y doce en el grupo de inicio diferido. Adicionalmente, se excluyó del estudio a tres participantes que en el momento de la inscripción se encontraban en fase aguda de infección por VIH, lo que hizo un total de 267 personas en el primer grupo y de 256 en el segundo que realizaron un mínimo de dos visitas de seguimiento en las que se les realizó la prueba del VIH. El estudio sigue actualmente en marcha, y los datos presentados en la CROI son los correspondientes a la fase aleatoria del mismo, y comparan los resultados de ambos grupos.
El equipo de investigación había estimado durante la fase de diseño que la tasa de incidencia de infecciones por VIH rondaría el 2-3% anual, pero en el grupo de inicio diferido se observó una incidencia muy superior: el 8,9% (19 nuevas infecciones). En contraste, en el grupo de comienzo inmediato la incidencia fue de 1,3% anual (tres nuevos casos), lo que equivale a una efectividad del 86%, valor de muy alta significación estadística (intervalo de confianza del 90% [IC90]: 0.58-0.96; p = 0,0002).
Los investigadores resaltaron que el intervalo de confianza es muy amplio, lo que refleja la existencia de numerosas variables aleatorias que pueden afectar al resultado final, pero es importante subrayar que el límite inferior de este intervalo del confianza es del 58%, resultado muy por encima del valor del 50% que los investigadores habían planteado como suficiente para lograr una disminución significativa de las infecciones por VIH entre HSH.
Asimismo, la efectividad del 86% obtenida mide la diferencia entre ambos grupos, pero no tiene en cuenta si los participantes estaban o no tomando la PPrE, por lo que es posible que las tres personas del grupo de tratamiento infectadas por VIH no estuviesen tomando tenofovir/emtricitabina en el momento de la infección.
En lo relativo a las mutaciones de resistencia, se observó que tres de los seis participantes a los que se facilitó PPrE a pesar de que se sospechaba que podrían estar infectados por VIH desarrollaron la mutación M184V/I de resistencia a la emtricitabina, pero no se constató ningún caso de resistencia al tenofovir.
Se estima que la adhesión a la PPrE habría sido muy alta, dados los niveles observados de efectividad. Además, se encontraron altos niveles del fármaco en todos los integrantes de un subgrupo de la muestra formado por participantes que habían referido una buena adhesión al tratamiento. En total se facilitó medicación suficiente para el 86% de los días del estudio si la adherencia de todos los participantes hubiera sido del 100%, y el 56% de los participantes solicitaron medicación suficiente para cubrir todo el periodo a estudio.
Otro hallazgo sorprendente del estudio fue el alto nivel de utilización de profilaxis postexposición (PPE), que se puso a disposición de todos los participantes. Esta medida ofrecía un curso de acción adicional frente a posibles exposiciones al VIH ocurridas en periodos de baja adherencia al tratamiento, y fue solicitada por el 5% de los participantes del grupo de tratamiento y por el 31% de los participantes del grupo de inicio diferido.
En lo tocante a efectos adversos, se produjeron treinta abandonos entre los dos grupos por este motivo, aunque sólo trece se atribuyeron a la medicación. Estos efectos adversos fueron afectación renal (2 casos), nauseas y/o diarrea (2 casos), artralgias (2 casos) y dolores de cabeza (2 casos). Once de los trece casos que abandonaron la PPrE por estos motivos reanudaron el tratamiento a la remisión de los síntomas.
La proporción de ITS en ambos grupos fue muy alta, y en el grupo con PPrE fue superior al del grupo de comienzo diferido (57% frente a 50%), aunque esta diferencia no es estadísticamente significativa. No se observaron diferencias notables de comportamientos sexuales entre ambos grupos, con una media aproximada de 10 compañeros de sexo anal en los tres meses previos al comienzo del estudio, de las que 2-3 veces habrían sido prácticas de sexo anal receptivo sin preservativo y 3 prácticas de sexo anal insertivo sin preservativo (que podrían haberse producido con un mismo compañero). Estos datos no habrían sufrido grandes variaciones a la culminación del primer año del estudio.
Los autores del estudio concluyeron que los temores de que la PPrE sólo podría funcionar en entornos estrictamente supervisados resultarían completamente infundados. De hecho, la adherencia al tratamiento, factor clave para el éxito de la PPrE, ha resultado superior a la esperada, lo que representa un apoyo para este tipo de prevención, que puede ocupar un lugar importante en el control de la epidemia de VIH.
Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt).
Referencia: McCormack S et al. Pragmatic Open-Label Randomised Trial of Preexposure Prophylaxis: The PROUD Study. 2015 Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections (CROI), Seattle, USA, abstract 22LB, 2015.

lunes, 23 de febrero de 2015

Científicos hallan nueva vacuna contra VIH efectiva en monos


El Diario de Yucatán

Un estudio plantea el uso de profilaxis preexposición con antibióticos para prevenir infecciones de transmisión sexual

gTt-VIH Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH

La noticia del día

23-02-2015

Un estudio plantea el uso de profilaxis preexposición con antibióticos para prevenir infecciones de transmisión sexual

La utilización preventiva de doxiciclina disminuyó la tasa de infecciones de transmisión sexual en grupos de riesgo en un 70%
Jesús Damieta - 23/02/2015
Un estudio piloto realizado con hombres que practican sexo con hombres (HSH) y mujeres transexuales, en ambos casoscon VIH, ha mostrado que el riesgo de adquirir otras infecciones de transmisión sexual (ITS) si se facilitaba un antibiótico de toma diaria como profilaxis preexposición (PPrE) se reducía en un 70%.
El pequeño tamaño de la muestra utilizada impide realizar generalizaciones concluyentes, pero la alta tasa de retención conseguida ha llevado a los autores a plantear la factibilidad de realizar un estudio a gran escala sobre el uso de PPrE en HSH con VIH y alto riesgo de infectarse por otras ITS. Hace tiempo que se conoce el impacto que la presencia de ITS puede tener sobre las personas con VIH (véase La Noticia del Día 23/03/2006)
El estudio contó con la participación de 30 HSH y mujeres transexuales con VIH con historial de tratamiento por sífilis en al menos dos ocasiones tras su diagnóstico de infección por VIH. El 60% de los participantes refirieron origen latinoamericano. La mediana de la edad estaba situada alrededor de los cuarenta años, y la mediana del tiempo trascurrido desde la infección por VIH era de 8-12 años. 
Se distribuyó a los participantes de forma aleatoria en dos grupos de 15 personas: a los integrantes del primer grupo se les facilitó capsulas de doxiciclina de 100 mg para tomar una vez al día como forma de PPrE para las ITS, y a los integrantes del segundo se les incentivó con recompensas económicas por evitar la adquisición de ITS: concretamente, recibirían 50$, 75$ y 100$ si no se detectaba la presencia de ninguna ITS en las visitas realizadas a las 12, 14 y 36 semanas del estudio, además de los 25$ que se aportaron a todos los participantes por cada visita realizada. 
A las 48 semanas se programó una última visita para el grupo que había utilizado la PPrE con doxiciclina para comprobar la presencia de ITS tres meses después de haber terminado la profilaxis. Los niveles de retención del estudio fueron altos, llegando al 80% dentro del grupo con PPrE y el 73% en el grupo control. Se registró un único abandono motivado por efectos adversos atribuidos al antibiótico (reflujo gastroesofágico), que remitieron al abandonar el tratamiento.
Para comprobar el grado real de adherencia se realizó un seguimiento de los niveles de fármaco en sangre. Al no existir una dosis terapéutica de doxiciclina establecida para el tratamiento de la sífilis, los autores establecieron el nivel de 1000 ng/mL en sangre como indicador de adhesión diaria. Para ello se basaron en los resultados de investigaciones anteriores, que mostraron que incluso dosis semanales de este medicamento habían sido suficientes para prevenir la leptospirosis, causada por una bacteria del mismo tipo que la que origina la sífilis.
En total, los participantes en el grupo de PPrE alcanzaron los niveles convenidos de fármaco en sangre en 24 de 39 visitas (62%). Se observó una menor adherencia (53%) en la tercera visita, realizada en la semana 36. En un 62% de los participantes incluidos en este grupo se observaron niveles que indicaban la toma diaria del fármaco en dos de las tres visitas del estudio, pero sólo se observaron estos niveles en las tres visitas en el 31% de los participantes. Los resultados mostraron que el 85% de los participantes habían tomado al menos una dosis de PPrE en los 4-5 días previos a alguna de las visitas.
Durante la duración del estudio y el seguimiento posterior se detectaron 21 nuevas ITS, de las cuales nueve fueron sífilis y doce gonorrea o clamidia. De este total, quince se produjeron en el grupo con compensación monetaria y seis en el grupo con PPrE, lo que implica una reducción del 73% de la probabilidad de infección por ITS dentro de este segundo grupo, resultado que es estadísticamente significativo (Cociente de probabilidades ajustado [CPA]: 0,27; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 0,009 – 0,83; p =0.002). En la semana 36, cuando se debería haber terminado la PPrE, la incidencia de nuevas ITS fue de doce frente a cinco, respectivamente, si bien esta diferencia no fue estadísticamente significativa. No obstante, los autores comentaron que era posible que algunos de los participantes hubieran tomado durante este periodo parte de la medicación que no habían tomado anteriormente, lo que podría afectar a los resultados finales.
De forma llamativa, las dos infecciones por sífilis y una de las infecciones por gonorrea en el grupo con PPrE se produjo en participantes con niveles de medicamento en sangre que sugerían adherencia diaria al tratamiento, si bien la infección podría haberse producido en algún momento de las 12 semanas previas a la visita en que se realizó el análisis de sangre. En lo relativo a otros factores de riesgo, no se observaron diferencias de comportamientos sexuales entre los dos grupos ni de uso de drogas recreativas.
Una de las principales consideraciones frente al posible uso profiláctico de antibióticos para prevenir ITS es el riesgo de desarrollo de resistencias medicamentosas, especialmente en el caso de la gonorrea (véase La Noticia del Día 18/06/2014) . En este sentido, el equipo de investigación señaló que la doxiciclina no se utiliza contra la gonorrea y que hay pocos indicios de riesgo de generación de resistencias a este medicamento en el caso de clamidia. No obstante, si bien no es habitual el desarrollo de resistencias en el tratamiento de la sífilis, sí ha ocurrido cuando se han usado antibióticos diferentes a la penicilina en personas alérgicas a dicho fármaco, que es el tratamiento de primera elección.
Si bien el desarrollo de resistencias durante la PPrE es mucho menos común que en el tratamiento de infecciones instauradas, especialmente en los casos de baja adherencia al tratamiento, es evidente que es algo a evitar. Esta consideración llevó a los autores del estudio a concluir que la PPrE con doxiciclina no sería una medida preventiva apropiada para la mayoría de los HSH con VIH, sino para un grupo relativamente pequeño, pero de importancia epidemiológica, en la que los beneficios compensarían ampliamente el potencial riesgo de generar resistencias: La sífilis aumenta el riesgo de infección por VIH entre dos y nueve veces respecto a la población general, y la carga viral de una persona con VIH que no siga un tratamiento antirretroviral y esté infectada por sífilis es aproximadamente el doble, por lo que la PPrE podría reducir de forma considerable la transmisión del VIH y mejorar la salud sexual de un subgrupo importante de HSH.
En la misma línea, cabe tener en cuenta que tomar un antibiótico de forma continua a largo plazo puede producir modificaciones en la flora intestinal y, en general, en la flora bacteriana del organismo, hecho que podría incrementar el riesgo de padecer determinadas patologías a largo plazo. Por ello, aunque efectiva, la PPrE de ITS debe quedar circunscrita a pequeños grupos poblacionales en riesgo muy elevado de adquirirlas, los únicos en los que, probablemente, los beneficios de tomar dicha terapia superarían a los riesgos.
Fuente: Aidsmap / Elaboración propia (gTt).
Referencia: Bolan RK et al. Doxycycline prophylaxis to reduce incident syphilis among HIV-infected men who have sex with men who continue to engage in high-risk sex: a randomized, controlled pilot study. Sexually Transmitted Diseases 42(2):98-103. 2015.

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